Sustentando el cuento

Iniciamos un estudio para escribir un cuento-denuncia. Forma parte de un ejercicio escolar para castellano.



Tras hablar con nuestros hijos e hijas. ver sus dibujos o leer su cuento, apercibimos que sufren algún tipo de ataque. Quizás antes no lo hayamos notado: los niños no desean ir al colegio y los padres piensan que no quieren estudiar, que desean llamar la atención o quedarse con ellos. Y si es así... ¿Por qué? A los niños les gusta curiosear y probar novedades. El mundo es totalmente suyo y quieren saberlo todo.





El cuento como forma de denuncia



Al acompañarlos al colegio, una de dos: o lloran durante todo el camino y se detienen cuando no hay más remedio o tampoco desean entrar. De otro lado, conforme se van haciendo más mayores, sus notas pueden ser fatales y no quieren estudiar. Pongámonos en su lugar: se meten con ellos, les insultan, les ningunean, les acosan. Se quejan  y no se les hace caso. Al volver a casa no tienen ganas de hacer los deberes. Pintan, dibujan,, tocan su instrumento, escuchan música en voz alta o escriben un cuento en su diario. Para colmo sus padres están trabajando todo el día y, agotados, no pueden hablar con ellos lo suficiente aunque sí los escuchen los tíos o los abuelos.



Por otro lado, algunos niños aceptan la situación y saben que pasará, más tarde o más temprano. Estudian, sacan buenas notas pero siempre se les ve serios, demasiado formales. Y el tercer caso son los niños que, teniendo buenas o malas notas, teniendo o no un comportamiento ejemplar, son acosadores. Pero lean sus cuentos... les darán muchas claves.



¿Hasta dónde hemos llegado los adultos a querernos a nosotros mismos para consentir que nuestros hijos tengan su vida amargada desde bien pequeños? ¿Conocemos cuál es la medida del amor y la del consentimiento, capricho o negligencia? ¿Por qué los niños se encuentran tan desvalidos, se sienten tan pequeños o son tan tristes?



¿Qué nos cuentan? Que dos compañeros se han peleado y ellos han permanecido al margen o que otro se ha chivado. Que una niña le ha quitado a otra un objeto o que un niño ha hablado mal de otro en el patio. Que todos se meten con el que se queda aparte, solo. Que un niño no  sabe escribir, que la maestra les ha regañado. ¿Qué buscan nuestros hijos? ¿Su sufrir es un cuento para nosotros?



En primer lugar, conocer nuestra reacción como padres. ¿Para llamar la atención? Por una parte sí. Pero también para que les enseñen la reacción a ese problema.  Quieren que alguien les diga que está mal que dos niños se peleen porque ven que los profesores pasan de todo o que sus compañeros alaban al maltratador. Quieren, también, saber que su inocencia está protegida y que son amados porque sus padres les escuchan y comparten una opinión.



[caption id="attachment_637" align="aligncenter" width="300"]Niño protegiéndose Niño protegiéndose[/caption]

1 comentario:

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